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martes, 13 de septiembre de 2011

Un Molesto Despertar por Rafael Robles

Lo prometido es deuda… este es un relato breve de Rafael Robles, un lector de este blog,  que me comento a través de mensajes, escribía relatos sobre los Mitos, yo se lo he pedido que si era tan amable me enviara alguno para su publicación. Y aquí esta, un relato inédito.
El lo describe como: "...relato hiperbreve que al principio no parece de los mitos, pero que tiene una pequeña sorpresa final, y ofrece "el otro punto de vista"."
Si alguien esta interesado también de publicar algún relato suyo sobre estos temas puede enviar un correo a la dirección: inrerumsupernatura@hotmail.es
Sin mas preámbulos les dejo con el relato.



Un Molesto Despertar
por Rafael Robles


Se despertó que no sabía ni que hora era. Estaba un poco confundido por el letargo. Había un intruso en su hogar. Pequeño e insignificante, pero un intruso ¿o varios? No lo sabía. Se desplazó por sus dominios, guiándose por su intuición, hacia el lugar en el que había percibido la anomalía, ruido o vibración, que más da, que le había permitido detectar la presencia ajena. De repente, en un rincón, muy abajo, a la altura del suelo, los vio.

Eran un grupo de esas criaturillas. En realidad le eran indiferentes, apenas podían causarle alguna molestia, pero si los dejaba hacer de las suyas en el espacio que le pertenecía, podían causarle alguna que otra molestia. Además se sentiría observado en sus planes sabiendo que había algunos de aquellos molestos microbios pululando por aquí y por allá.

Hizo un intento de aplastar a uno de ellos, pero se escabulló por alguna rendija que debía haber en uno de los enromes pilares de sillería de aquella sala. Le mandaría a alguno de sus sirvientes que lo arreglara. Otra de aquellas pequeñas criaturas apareció en su campo de visión. Corría aterrorizada, de forma patética. Con un movimiento rápido, como un latigazo, destrozó el pequeño y débil cuerpo. Siguió buscando a más objetivos dentro de su perímetro.

De forma inexorable los fue eliminando uno a uno. Algunos emitieron ruidillos detestables. Incluso llegó a devorar a alguno de ellos, a pesar de que su sabor no le resultaba especialmente sabroso. No es que sintiera especial debilidad por su carne, acostumbrado como estaba a manjares de lugares más exóticos.

Cuando hubo terminado el exterminio de aquel remedo de plaga, se sintió tremendamente cansado. Debía dormir aún durante mucho tiempo. Aquello había sido tan sólo una interrupción temporal de su sueño.

Lentamente, con ademanes pesados, regresó a su lugar de descanso, en las profundidades de la ignota R´lyeh.

Porque en sus oscuras profundidades, el Gran Cthulu, aún debía aguardar soñando.